Señor y Dios nuestro, te damos gracias por tu Hijo Jesucristo, que después de haber hecho bien todas las cosas fue entregado en manos de los impíos y soportó toda clase de injurias.

Fue entregado a Pilato, el gobernador y, condenando al salvador, el juez fue juzgado, clavando en la Cruz al que estaba por encima de todo sufrimiento.

Así el que era inmortal, murió, el que era la vida, fue sepultado para liberar de la muerte a aquellos por quienes había venido.

Pero, Dios le resucitó al tercer día de entre los muertos y, después de pasar cuarenta días con sus discípulos subió a los cielos y se sentó a tu derecha, Dios y Padre suyo.

Ahora, te suplicamos que nos envíes tu Espíritu Santo, testigo de los sufrimientos del Señor Jesús, a fin de que los que veneramos la advocación de Cristo, el Nazareno,confirmados en la piedad, obtengamos el perdón de los pecados, nos veamos libres del diablo y sus seducciones para que seamos dignos de alcanzar la vida eterna, con todos los santos y con santa María, la Virgen, de quién tomó carne tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

Amén.

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