HISTORIA DE LA HERMANDAD

La historia de la Hermandad se remonta a los años sesenta del siglo pasado, cuando la comunidad de San José Obrero, formada por los vecinos del barrio del Prado, se reunían para celebrar Misa en los soportales situados bajo sus viviendas al no tener un templo cercano al que acudir.

Movidos por su fe, y unidos en comunidad, estos primeros hermanos decidieron formar  La Hermandad de nuestro padre Jesús Nazareno y San José obrero, de esta forma podrían salir en procesión en Semana Santa junto al resto de las hermandades del municipio de Pinto y en las fiestas del Prado que se celebran a primeros de Mayo coincidiendo con el día de San José Obrero que da nombre a la comunidad.

El 15 de Abril de 1969 los hermanos salen en procesión por primera vez, tomando esta fecha como día de fundación de la Hermandad. Al no contar todavía con imágenes propias pidieron a las Hermanas Capuchinas de Pinto la imagen de Jesús Nazareno que ellas conservan en su Iglesia, y que amablemente cedieron para tal fin.

Nazareno capuchinas abuelos Pere 15 Abril 1969

De igual modo, y aunque los miembros de la comunidad eran de origen humilde, decidieron construir la Ermita de Jesús Nazareno, San José Obrero y Santo Domingo de Silos. Los recursos materiales con los que contaban las familias eran muy escasos, aún así cada hermano puso su trabajo, conocimientos y todo lo que buenamente pudiera aportar al servicio de la construcción.

El 13 de Diciembre de 1969 se comenzaría a construir: Los vecinos del Prado, tras sus jornadas laborales seguían trabajando en la Ermita, con el objetivo de construir un lugar donde compartir su Fe. Siendo bien dirigidos por un grupo de obreros, que llevarían el peso de la obra, finalizarían la Ermita dos años después.

En 1971, Don Luis Domingo, sacerdote que había vivido toda la obra en primera persona participando de la misma, gestionando recursos y celebrando la liturgia bajo sol y lluvia sobre el terreno en construcción; pudo por fin celebrar bajo techo y entregar el 11 de Mayo de 1971 los primeros escapularios a los hermanos.

Durante todos estos años la Hermandad se ha encargado de mantener la Ermita y llenarla de las imágenes que le son propias, ha seguido creciendo gracias al esfuerzo de todos los hermanos, tanto los antiguos con su experiencia como los nuevos por su ilusión. Hasta el punto que hoy podemos decir que la tercera generación de hermanos, aquellos que son nietos de los hermanos fundadores, siguen saliendo en procesión tras los pasos de nuestro padre Jesús Nazareno y de San José Obrero.

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